lunes, 18 de julio de 2011

Piloto Privado de Avión de la Federación de Rusia

Para no dejarlos con la historia a medias, voy a contarles ahora cómo logré convertirme en Piloto Privado de la Federación de Rusia. Esta etapa marcó el inicio de mi carrera como aviador y la considero un pilar fundamental de experiencias y conocimientos, que seguramente en otro lugar hubiese sido casi imposible de conseguir.

Todo empezó en las paredes de mi Universidad (Samara State Aerospace University – www.ssau.ru). Uno de los primeros días de clases en el corpus de la cátedra de Construcción y Diseño de Aparatos Voladores ví en el mural de publicaciones un cartel que invitaba a visitar el Aeródromo “Krasniy Yar” a 40 minutos del centro de la ciudad. El aeródromo fue construido por la compañía fabricadora de hidroaviones Aerovolga (www.aerovolga.com) y contaba con una pista de cemento de 400 metros de largo por 20 de ancho aproximadamente, y una pista de tierra de 600 metros de largo aprox. El instructor y jefe de aeródromo era Dimitry Emanov, militar retirado de la Fuerza Aérea de Rusia con experiencia de vuelo en aviones caza bombarderos y de transporte.

Llamé al teléfono indicado y acordé una cita con Dimitriy, quien muy amablemente vino a la residencia donde yo vivía. Estuvimos conversando cerca de una hora y le dibuje el mapa de mi situación: No podía costear la carrera de piloto privado de un solo tiro. Le colocamos fecha a lo que sería mi primer vuelo para descubrir si realmente la sensación de volar era lo que yo esperaba (antes de ese día nunca había volado en la cabina de un avión y mucho menos con los controles en mi mano). Recuerdo que fue un día de noviembre de 2007 cuando llegúe al aeródromo, en esa época cubierto de una capa de nieve de 30-50 cm de espesor. La temperatura exterior rondaba los -15 grados Celsius y a los 20 minutos de estar parado en plataforma mis pies empezaron a sufrir la agresividad del frío continental. Mientras esperaba el turno pude grabar fragmentos de video de los aviones que volaban en circuito en ese momento y me familiaricé con la cabina del avión que iba a volar. Claro, antes de eso había recibido el Manual del avión y estaba al tanto de todas las caracteríticas técnicas y procedimientos.

Mi primer vuelo sería en un Aeroprakt-33, fabricado en Samara, Rusia. Un biplaza ala baja de uso general y entrenamiento con motor Rotax y hélice de paso variable tripala. Yo iba sentado del lado derecho y mi instructor del lado izquierdo. Se trataba más de un paseo que de una clase de instrucción, pero tuve la oportunidad de sentir el avión y mover la palanca de mando para ver las reacciones del avión (virajes, ascenso, descenso).Los 15 minutos que duró el vuelo fueron decisivos y fulminantes. Me había quedado claro que volar era lo que más quería y anhelaba en mi vida y que no descansaría hasta alcanzar ese sueño y convertirme en Piloto Comercial de Avión. Al bajar no tuve náuseas ni sensación de vómito. En general mi cuerpo asimiló muy bien el vuelo y las maniobras que realizamos. No olvidaré que esa mañana caía nieve y el aterrizaje sobre skies en la nieve es una cosa espectacular. La panorámica a 300 metros sobre el terreno con todos los campos blancos y la pista difícilmente identificable quedará grabada en mi mente hasta el final de mis días.

Cuando llegué a mi cuarto lo primero que hice fue notificarle a mis padres la historia de mi primer vuelo. A los pocos minutos recibí una llamada de mi madre, pidiéndome detalle sobre mi experiencia. Recuerdo que no pude contener las lágrimas y lo primero que hice fue decirle: “Mami, esto es lo que quiero hacer, quiero ser piloto, ya lo comprobé”. Todo un mar de emociones inundaban mi alma en esos instantes, quería dejar todo (hasta la universidad) por dedicarme únicamente a volar. Gracias a Dios no tomé esa decisión, que ahora vería como incorrecta. Estoy orgulloso de haber culminado la carrera de Ingeniería Aeronáutica. Dios tenía un propósito y un plan con mi vida y las cosas se irían dando en el tiempo que Él había dispuesto. Conversé también con mi padre y le conté todo, lloré al teléfono mientras hablábamos, más de emoción y alegría que de otra cosa…creo que un padre sabe cuando un hijo habla con el corazón. Mi papá me ofreció su apoyo y aunque me dijo que no teníamos cómo costear la carrera ya, tomaríamos medidas y se harían esfuerzos para que al menos pudiera volar de vez en cuando y sumar las horas necesarias. Con su ayuda empecé a volar en los meses siguientes. Mis primeros vuelos no duraban más de 20 minutos, luego 30, 40… Si me iba bien, al mes volaba dos veces; cuando no se tenía, no volaba.

Gracias a la experiencia y conocimientos adquiridos en la universidad, Flight Simulator y VATSIM iba muy bien con las bases teóricas de vuelo, navegación, instrumentos, maniobras, etc. Teníamos un acuerdo con Dimitry: Me presentaría para rendir el exámen de Piloto Privado ante la autoridad competente cuando viera que volaba solo con seguridad y criterio. De esta forma disminuiríamos los costos del curso. Para la hora 7 de mi entrenamiento ya volaba solo dos tipos de aeronaves: Aeroprakt 33 y Aeroprakt 27M, este último muy parecido a la Cessna 150. Con 7 horas me presentaron en Kazan, República de Tataristán ante la escuela de vuelo y centro de instrucción Aviator para chequeo previo al examen de Piloto Privado. Volé dos horas de chequeo y dos horas adicionales en Cessna 150 y Aeroprakt 22L (ultraliviano) en las que practiqué maniobras y aprendí a recuperar el avión de spins (tirabuzones) y barrenas. Actualmente no enseñan estas maniobras en las escuelas, sólo dan la parte teórica; creo que es un error. De las materias del curso de tierra sólo me quedaban dos por estudiar: Meteorología y Legislación Aérea de Rusia. Las cursé y aprobé los exámenes de las demás asignaturas. Obtuve el certificado de la escuela y me presentarón ante la autoridad aeronáutica de la República de Tatarstán para rendir los exámenes con los inspectores.

El esquema era el siguiente: Por cada materia del curso había que visitar a un inspector y responder a sus preguntas, recibir una nota en la hoja de calificaciones y al final, luego de obtener todas las firmas, se convocaba una asamblea, donde el Presidente, jefe de la autoridad aeronáutica, leía un acta presentando a los alumnos y su respectivo historial de vuelo y de notas. Los presentes podían realizar preguntas adicionales al alumno, quien debía responder oralmente en el acto. Si todos los inspectores estaban de acuerdo, el Presidente sancionaba el documento por el cual se otorgaba la Licencia de Piloto Privado de Avión al alumno. Bien, a mí me toco pasar por eso. El resultado: ¡Obtuve la licencia!

No hay palabras para describir lo que se siente y creo que no se necesitan. Ustedes de por sí ya se imaginarán el gozo. Como dato curioso, yo era el primer extranjero de un país tan lejano en recibir la licencia de piloto privado, al menos en la República de Tataristán. Un canal local se había enterado y decidieron realizar una nota sobre mí. La nota está en ruso, por supuesto, pero les dejo el enlace por si la quieren ver.


No puedo dejar de mencionar a las personas que creyeron en mí y decidieron ayudarme durante el largo camino que me tomó 3 años recorrer para convertirme en Piloto Privado de Rusia: Mis padres, mi padrino Gustavo Bonfante, mi compadre y hermano Fadrique Rosales, mi amigo Aleksei Vladimirov, y todos aquellos a quien por no omitir prefiero no mencionar, pero que saben y les he hecho saber cuán agradecido estoy por sus palabras de ánimo cuando pensaba que mi meta parecía inalcanzable.

Pude terminar mi carrera universitaria y salir de Rusia con la licencia de Piloto Privado y una hermosa nota inscrita en ella que dice: “Comandante de aeronaves terrestres monomotores hasta 5700 kg”.


Por supuesto, la historia no termina ahí, volé más horas y llevé cursos adicionales en tierra de perfeccionamiento. La siguiente entrada será para contarles cómo me hice, por segunda vez piloto, en esta oportunidad en la República Argentina.

Saludos.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Cómo estudiar en Rusia?

Como lo prometido es deuda, en esta ocasión voy a comentarle a todos los interesados las vías que existen para estudiar en Rusia tanto carreras de Pregrado como de Postgrado. Presten mucha atención.

Lo primero que tienen que saber es que Rusia NO es Europa, o sea, no entra en la figura de un país europeo típico con todas las ventajas que esto supone. A mi parecer, en Rusia sólo existen dos ciudades que pueden ser catalogadas como europeas: Moscú y San Petersburgo. Es imprescindible que tengamos esto en cuenta a la hora de querer estudiar en Rusia, y más si tenemos planes de quedarnos por cuatro, cinco ó más años.

Rusia es Rusia, es ella, es única. No tiene comparación y no se puede igualar a nada. Estudie muy bien lo que fue la Unión Soviética, trate de entender la cultura, su gente y podrá hacerse una idea de lo que le espera. Nada mejor que buscar videos en YouTube, buscar amigos en las redes sociales que estén estudiando o hayan estudiado en Rusia.

El primer paso es informarse bien de lo que le espera, para que luego, como nos pasa a la mayoría de nosotros al llegar, no diga: Yo pensé que iba a ser diferente.

Para estudiar en Rusia usted debe tener al menos una de las siguientes cualidades:

1. Saber cocinar aunque sea arroz con huevo. En todo caso, tarde o temprano aprenderá. Es mejor viajar sabiendo.
2. Ser ordenado.
3. Ser responsable. Nadie estará detrás de usted motivándolo para que estudie, lave su ropa o se cuide la espalda.
4. Ser paciente.
5. Tener lavia. Le servirá de mucho durante su estudio.
6. Carácter fuerte. Preferiblemente no melancólico.
7. Alegre.
8. Autosuficiente e independiente.

Existen dos vías principales para caer en Rusia y cursar sus estudios:

a. Becado
El Gobierno de la Federación de Rusia desde los tiempos de la Unión Soviética ofrece prácticamente cada año un cierto número de becas para estudiantes colombianos que deseen cursar estudios universitarios en su territorio. En el año 2003 ofrecían 20 becas. Ahora, si la información no ha cambiado, ofrecen 30 becas.

Para acceder a estas becas debe dirigirse a la página web del ICETEX y en la sección de Programas y becas internacionales buscar las becas vigentes. Por lo general la convocatoría se abre cada año a partir del mes de febrero y el cierre de recepción de documentos es más o menos en abril. En Rusia, el año académico empieza en septiembre y finaliza en junio, por lo cual, si usted es seleccionado, viajará a Rusia a partir del mes de septiembre del año en que presentó los documentos.

Los requisitos para la beca son relativamente altos pero no imposibles. Debe tener un promedio de 4 ó superior en toda la vida estudiantil, hay ciertos límites inferiores para ciertas materias del ICFES. El resto de requisitos son normales: certificados médicos, análisis de SIDA, de sangre, etc. Sus padres deben demostrar que están en la capacidad de enviarle dinero para su sustento. Esta suma depende de la ciudad donde le toque vivir. Ojo que usted no escoge la ciudad. Lo pueden enviar a una ciudad a hacer la preparatoria y luego a otra para la universidad. En promedio se necesitan mínimo 300 dólares estadounidenses para vivir sin mayores dificultades.

La beca incluye un pago mensual que dependerá de las calificaciones que obtenga en los parciales finales de cada semestre. El mínimo establecido es de 1.100 rublos que corresponden a unos 35 dólares. No alcanza para mucho, pero no molesta tampoco.

En la Embajada de Rusia en Bogotá le pueden dar mayor información sobre las convocatorias para las becas.

Mi objetivo no es describir completamente el proceso de aplicación, sino darles a conocer que existe esta vía. Todas las instrucciones se las darán en las oficinas del ICETEX y la convocatoria contiene detalladamente la lista de requisitos y documentos necesarios. Una gran ventaja de esta beca es que no es necesario presentar un examen para postular.

La lista que contiene las carreras a las que puede aspirar se encuentra disponible en las oficinas del ICETEX. Es recomendable solicitarla a la oficina central en Bogotá si en su sucursal no la tienen.

b. Por su propia cuenta
Esta opción toma menos tiempo en realizarse y no depende en absoluto de sus calificaciones en el colegio. Es una buena posibilidad si usted cuenta con los recursos para pagarse una universidad en Colombia, pues el costo de un semestre en Rusia, en la mayoría de las universidades y en función de la especialidad puede llegar a ser inferior que en nuestro país. Además, la universidad le proveerá de un lugar en una residencia universitaria y el pago por este es mucho menor que alquilar un apartamento o una pensión en Colombia.

Aquí lo primero que debe tener en cuenta es que por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia celebre contratos con entidades "facilitadoras" de estudios en el exterior. La mayoría de dichas instituciones son un fraude completo y con tristeza en mis ojos he visto como sus clientes (alumnos) sufren cada semestre porque no pagan a tiempo o no pagan del todo lo que corresponde a las universidades. Estas, por su parte, se ven en la obligacion de vetar a los alumnos de las clases y en última instancia, echarlos de la entidad educativa.

Por favor, no se deje engañar con cuentos de que es una beca lo que está comprando, que tendrá su estudio asegurado hasta el final. Por favor, no caigamos más en esas trampas de personas inescrupulosas e irresponsables. Valore el esfuerzo que sus padres están haciendo por enviarlo a estudiar al extranjero y averigue bien con los demás estudiantes que se han ido a través de dichas empresas. En Colombia no conozco aún la primera empresa que haya cumplido seriamente con sus responsabilidades. Además, como buenos colombianos, le echan una carreta de lo que le espera en Rusia y todo está muy lejos de la realidad.

Si quiere venir a Rusia por su cuenta es mejor que contacte directamente con la universidad que le interesa. Escriba un correo en inglés o pida ayuda a algún conocido si lo tiene en Rusia. Casi todas las universidades están en disposición de responderle y hasta en español de ser necesario. Celebre el contrato directamente con la universidad sin ayuda de intermediarios. Le darán una copia del contrato en español. Por ley, los contratos deben ser firmados en idiomas que ambas partes comprendan y sin depender del idioma, ambas versiones tienen el mismo poder legal. Usted puede acordar el medio de pago, si es por giro internacional ó en efectivo.

La invitación para la visa no tiene ningún costo de trámite, lo único que debe pagar es el envío, pero en muchos casos la universidad se la puede enviar gratis.

Necesitará llevar consigo los certificados de notas de 6 a 11 grado y diploma de grado apostillados por autoridad competente y traducidos oficialmente al ruso. Exámen médico general, de vista, análisis de sangre, análisis de SIDA, copia del pasaporte. Todo esto último traducido al ruso por traductor oficial pero sin necesidad de apostillar.

Al llegar a Rusia primero debe pasar por un curso preparatorio del idioma ruso que dura 10 meses aproximadamente. Oficialmente empieza en septiembre y finaliza en junio. Si logra hacer sus papeles con tiempo, podrá viajar para el inicio de las clases. No se preocupe, si llega tarde, lo esperan.

Este curso se paga por aparte. Si la universidad que ha escogido para estudiar no cuenta con la facultad preparatoria, seguramente se inventarán algún método para darle clases personales con profesor de ruso y de las materias básicas: física, matemáticas, dibujo, química, informática. También puede darse que le arreglen el curso con otra universidad, en la misma ciudad o en alguna otra cercana.

En esta época de auge de las redes sociales puede encontrar mucha gente que ya se encuentra estudiando en Rusia. Pida ayuda para sus trámites, pero bajo ninguna circunstancia recurra a las empresas que le ofrecen todo por un paquete. Se arrepentirá.

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Estoy a su disposición para responder cualquier inquietud y ayudar directamente si ha tomado la decisión de estudiar en Rusia.

Por mi parte puedo decir que es una linda experiencia. No es para todos y eso a su vez lo hace un poco exclusivo. Rusia es un gran país, en constante cambio y relativamente tranquilo para vivir. La educación es buena siempre y cuando se quiera estudiar. Los vagos también pasan y se gradúan, pero de usted depende la clase de profesional que quiere ser.

Para mas detalles, sírvase contactarme por privado o útilice la opción de los comentarios que presta el blog.

martes, 22 de marzo de 2011

De cómo llegué a estudiar en Rusia

No encontré mejor tema para empezar esta aventura del blog que escribir sobre cómo llegué a estudiar en la Federación de Rusia (de aquí en adelante, Rusia).

Pues bien. Me permito hacer un pequeño preámbulo a toda esta aventura de casi siete años.

Desde muy niño y según dicen algunos familiares siempre que me preguntaban ¿Qué quieres ser "cuando seas grande"? yo inmediatamente respondía: ¡Piloto! Seguramente muchos de ellos pensaron "Ya se le pasará de aquí a unos años", pues no, no se me pasó. Durante los últimos años de mi educación secundaria me dediqué a investigar detalladamente qué opciones tenía para lograr ese objetivo de ser piloto de avión. Entre más se acercaba undécimo grado más hablaba con mi padre al respecto y su respuesta aunque no muy alentadora, siempre fue de apoyo y de un indeciso "veremos cómo están las cosas para cuando termines".

Delante de mí se vislumbraron dos opciones: Postular a la escuela de oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) ó ingresar a una escuela privada de aviación. Era el año 2003 y decidí presentarme en la FAC pues sentía cierta vocación castrense desde que cursé dos años (tercer y cuarto grado de primaria) en el colegio militar Simón Bolívar de Bogotá.

No voy a detallar cómo fue el proceso. El asunto es que presenté los exámenes escritos de conocimientos en diferentes áreas y pasé. En diciembre de ese año me gradué como Bachiller Académico. Como estaba enrolado en el proceso de la FAC decidí no presentarme a otra institución educativa superior. Llegados los primeros meses del año 2004 viajé a Bogotá con la compañía de mi madre y presenté los exámenes psicotécnicos y médicos. Para mi desdicha, fui eliminado del proceso de selección por una leve miopía de -0.50 en ambos ojos. No voy a negar que me llené de resentimiento con las Fuerzas Militares de mi querida Patria, pues uno que se les está regalando al servicio de por vida, dándole los mejores años de nuestra existencia y tienen la osadía de rechazarlo por una leve miopía. Me dije a mí mismo: Al menos que me hubiesen dejado estudiar en la Escuela de Oficiales sin la parte de vuelo...al menos como mecánico de mantenimiento...pero no, y no era ese mi destino tampoco.

Antes de finalizar el año 2003 solicité a una escuela de aviación en Barranquilla los costos del curso de Piloto Comercial de Avión. En ese entonces rondaba los 45.000.000 de pesos (23.000 dólares estadounidenses) que había que pagar "uno detrás de otro" para poder terminar en un lapso de dos años. Cuando le comenté eso a mi padre...no hace falta que escriba lo que me dijo...en todo caso y por si las dudas, su respuesta fue: Hijo, no estoy en posición de pagar esa suma. Si la tuviera, con mucho gusto, pero tu sabes que tu padre...

Para el mes de marzo yo era un desocupado más. Casi todos mis amigos de promoción estudiando en sus respectivas universidades, mientras yo, vagueando buscando ahora qué hacer. Mi plan de reserva era la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín.

En abril del año 2004 por cosas de la vida que me encontraba investigando en un café internet sobre los procesos de admisión en la UPB hallé por casualidad (para los ojos del ser humano sería pura casualidad, pero era Dios que tenía un plan) una convocatoria en el ICETEX abierta para estudios de pregrado en la Federación de Rusia. Ví los documentos que pedían y sin prestarle mucha atención lo descarté al ser una lista un poco larga y más me desanimé cuando sólo faltaban tres días (creo que menos, pero ahora no recuerdo bien, mi mamá sí se sabe el cuento) para el cierre de recepción de documentos. Cuando entré a mi casa le comenté a mi madre sobre mi hallazgo. Sus ojos se abrieron y llenaron de brillo, inmediatamente me pidió que le llevara la lista de documentos. Fui a imprimir los requerimientos y se los entregué. Ella leyó con cautela y me dijo: Hijo, pero si tú cumples con todo esto, y lo que te hace falta por sacar lo hacemos rápidamente con la ayuda de la Secretaria del colegio (a quien aprovecho para darle unas infinitas gracias - Ninfa) y los exámenes médicos que te piden que te los haga el Dr. Óscar (médico de la familia para ese entonces).

Así fué. Corriendo, tocando puertas, pagando aquí y allá, porque en nuestro país todo es "plata" (dinero) y filas interminables para cualquier trámite; porque estamos llenos de burocracia por todas partes y todos los funcionarios se creen "Doctores" y todos quieren firmar todos los papeles y todos quieren su "pedazo de torta" (dinero). Ese es otro tema del que seguramente otros bloggers habrán escrito y no es el punto de mi relato.

Entregamos el folio de documentos en la Territorial Atlántico del ICETEX donde gracias a Dios contamos con la ayuda de la encargada de Becas para el Exterior. Operativamente hicieron llegar mis papeles a Bogotá donde el Comité Nacional de Becas revisó todas las candidaturas y para mi dicha, fui Pre-seleccionado para la beca de Rusia. Ahora la última palabra estaba en boca del Ministerio de Educación de Rusia, quien debía Seleccionar a los candidatos que presentaba el Comité Nacional de Becas de Colombia.

Lo que viene es la parte dura de la historia. Como en toda buena experiencia de la vida, no podemos omitir las lágrimas, la desesperación, le depresión y la tristeza. Y es que Dios forja nuestro carácter y moldea nuestra fe cuando pasamos por esas situaciones.

Prosigo. Para ese entonces se acercaban las fechas de inscripción para la UPB y yo no pretendía cometer el mismo error de hace un par de meses, así que hablé con mi padre, quien muy responsablemente me envió el dinero necesario para pagar la inscripción y luego, el dinero para viajar a Medellín, donde tendría una entrevista con un funcionario de la facultad. Viajé a Medellín por primera vez en mi vida y solo. Asistí a la entrevista. Para mi sorpresa las únicas preguntas analíticas que me hicieron fueron: ¿Sabe usted por qué vuela un avión, qué fuerzas actúan en el vuelo? Esa me la sabía. Me aceptaron, recibí el horario de clases y faltaba lo más importante: Pagar la matrícula. Aquél primer semestre me costaría 2.600.000 pesos (algo de 1300 dólares estadounidenses) Hablé con mi padre y me dijo: Hijo, si te pago la matrícula ya no habrá plata para viajar a Rusia en caso que salgas seleccionado. Escoge.

Esto es lo que se conoce popularmente como "estar contra la espada y la pared". Había que elegir. Lo primero que hice fue llamar a mi mamá: ¡Mami! ¿Qué hago?

Su respuesta firme y llena de confianza "Hijo, yo sé que te vas para Rusia". Hice un acuerdo emocional con mi madre y le pedí que se responsabilizara si yo no era seleccionado para viajar a Rusia. Claro, tenía que tener a alguién a quien culpar en caso de quedarme nuevamente desocupado. Mi mamá aceptó el trato. Le confirmé a mi papá mi decisión de esperar la respuesta definitiva de Rusia.

Durante casi cuatro meses anduve angustiado, criticándole en todo momento a mi madre por sus "inventos" y por "no haberme dejado" pagar la matrícula en la universidad. Lloraba de rabia en mi cuarto. Discutía con mi madre. Mi hermana llevó parte de mi mal genio...como lo dije antes, momentos difíciles, pero que ahora veo como una etapa en la que Dios forjó mi paciencia, fortaleció mi fe en Él y me acercó a mi mamá y hermana quienes siempre me brindaron su apoyo. Mi papá, de igual forma, nunca criticó mi decisión y se mantuvo al margen, esperando un resultado. Gracias a sus palabras de aliento entendí que la vida no es una carrera de unos contra otros y que cada quien vive bajo su propio gráfico y calendario. El terminar primero no significa tener un trabajo asegurado, la felicidad ó la victoria en las manos. Es mucho más importante escoger con calma, analizar las posibilidades y seguir una trayectoria firme.

Sólo hasta septiembre recibí la respuesta definitiva que había sido Seleccionado para estudiar en Rusia la carrera que yo había elegido: Diseño y Construcción de Aviones y Helicópteros. Para mí era lo más cercano a lo que un día quería llegar a ser: Piloto.

Luego de un viaje a Bogotá al ICETEX para reunirnos con los demás afortunados y recibir ciertas instrucciones que a la larga no ayudaron mucho, a finales de noviembre viajé a Moscú via Panamá, La Havana. En la capital rusa nos esperaron funcionarios de la Embajada de Colombia en Rusia. Fuimos conducidos en carro a la Embajada, donde nos esperaba una deliciosa cena caliente. Llenamos el registro e inmediatamente nos enviaron a nuestras respectivas ciudades para el inicio del curso preparatorio.

Arribé a la ciudad de Voronezh y allí inició mi aventura en el magnífico país que es Rusia y al que aprendes a querer con todos sus defectos y virtudes sólo cuando has vivido en él y comprendido a su gente, su historia y su cultura.

Aquí termina este capítulo y para los interesados en estudiar en Rusia, escribiré próximamente unas breves instrucciones sobre cómo hacerlo; lo que se debe y no se debe hacer.

Gracias.